La Responsabilidad Penal del Coordinador de Seguridad

El  delito contra la seguridad de los trabajadores recogido en el artículo 316 del Código Penal ha sido objeto de numerosa jurisprudencia y no menos controversia por cuanto en un primer momento se entendía que únicamente podían ser responsables penalmente de este delito aquellos que estaban obligados a proporcionar o suministrar las medidas de seguridad.

Así, en las diligencias que se instruían se imputaba inicialmente penalmente a los  empresarios individuales o a los administradores sociales de las empresas  constructoras o promotoras por ser los obligados legalmente al suministro de las medidas de seguridad.

Pronto no obstante quedaba evidenciado que éstos no tenía un control efectivo en la ejecución de las obras, sino que existía un orden jerárquico laboral y unos profesionales contratados específicamente para ello, lo que supuso que la acción penal se dirigiera contra los encargados y jefes de obra, por ser estos quienes desempeñaban  dichas funciones de control (es ilustrativa a estos efectos la sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia Sección 4ª de 26 de marzo de 2009). Ello no obstante, en muchas ocasiones los administradores de las constructoras se han visto imputados y condenados cuando la empresas son de pequeña entidad y son ellos los que tienen el control directo y conocimiento de la obra en cuestión. Por su parte los técnicos de la dirección facultativa eran condenados por el delito de lesiones imprudentes u homicidio imprudente cuando el accidente en cuestión   era el resultado directo de sus funciones, ya fuera en el diseño o proyecto por parte de los arquitectos o en errores en las órdenes dadas por los aparejadores.

Sin embargo y con respecto al tipo concreto del delito contra la seguridad de los trabajadores, no tardaron mucho tiempo en incorporar a las condenas  a los integrantes de la dirección Facultativa, entendiendo que la obligación legal de suministro de las medidas de seguridad, ya fueran individuales o colectivas, era ampliable a otros sujetos que en el seno de la ejecución de una obra  tienen a su cargo el control de las medidas de seguridad e higiene en el trabajo.  Con base en esta interpretación han existido numerosas sentencias que de manera indiscriminada han condenado a aparejadores y arquitectos, así como a jefes de obra y encargados. La condena a los Coordinadores de Seguridad se fundamentaba en una interpretación extensiva de sus funciones recogidas en el artículo 2 del RD 167/97, entendiendo que el control o vigilancia de que el Plan de Seguridad se lleve a cabo era de su competencia y ello integraba el concepto recogido en el artículo 316 del Código  Penal en cuanto a la obligación legal de suministrar las medidas de seguridad  

Afortunadamente la jurisprudencia viene experimentando un giro lento, pero  favorable, en cuanto que comienza a no apreciar responsabilidad de los Coordinadores de Seguridad, por entender que la función de hacer cumplir el Plan de Seguridad  o no es propia del coordinador, o bien no se le puede exigir de forma extrema, constante y continuada en el tiempo. En este sentido, la sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz de 3 de junio de 2008 establece que extender la responsabilidad penal al coordinador es el resultado de la creencia, equivocada legalmente, de que a tenor del Reglamento 1627/1997 de 24 de octubre ha de responder de la aplicación práctica y determinada y constante, y nada más lejos de la realidad puesto que el artículo 11 del referido Reglamento obliga al contratista a cumplir y hacer cumplir las medidas de seguridad (Plan de Seguridad).

El Coordinador de Seguridad es un cargo de necesario nombramiento cuando en la ejecución de la obra intervenga más de una empresa o empresas y trabajadores autónomos y resulta de exigencia formulada en el artículo 24 del LRPLE. La jurisprudencia ha venido a confirmar que las funciones del referido Coordinador de Seguridad son las de coordinar, valga la redundancia, a las empresas participes en la ejecución, entendiendo que dicha coordinación se realiza en un plano anterior en el tiempo y distinto al de la ejecución material en sí, sin que entre sus funciones se encuentren las de cumplir y hacer cumplir el Plan de Seguridad. El artículo 9 del Reglamento y la referida función de coordinación se refiere más a un ámbito de organización en una esfera de programación de los trabajos  y no de la ejecución en sí,  y menos aun se puede exigir que dicho control sea continuo, día a día y momento a momento.
A favor de esta interpretación se pueden citar las siguientes resoluciones judiciales:
Sentencia de 20 de Marzo de 2003 de la Audiencia Provincial de Cádiz:

“…el aparejador para llevar a cabo sus funciones no le es exigible que se mantenga en la obra continuamente y de forma permanente….”

Sentencia de 8 de enero de 2008 de la Audiencia Provincial de Pontevedra:

“….teniendo en cuenta que la normativa reguladora de sus funciones no les impone una asistencia permanente en la obra….”

Sentencia de 15 de septiembre de 2009 del Juzgado de lo Penal nº 24 de Madrid (confirmada por la Audiencia Provincial de Madrid en noviembre de 2010):

“…en cuanto al acusado XXX como Coordinador de Seguridad entre sus funciones recogidas en el artículo 2.1 del RD 1627/97 no se incluye las de facilitar medios de clase alguna, siendo así  además que en la obra donde se produjo el accidente la empresa YYY había designado un enlace preventivo y a su vez responsable de seguridad que era la persona indicada para velar por el exacto cumplimiento del plan de seguridad….”

Si bien es cierto que existe jurisprudencia en contra de lo expuesto y que habrá que atender a las circunstancias concretas de los hechos, así como a la causa precisa del accidente, no es menos cierto que desde unos años la tendencia es la de entender que las funciones del coordinador se ejecutan en otro ámbito previo al de la ejecución en sí y que no se exige un control directo y continuado en la obra por parte del Coordinador de Seguridad, aunque siempre habrá que atender al conocimiento previo y en su caso a la actuación concreta del coordinador.

Autor: Rafael Delgado Alemany

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