Antonio Vicente Albanés Membrillo

  • Home
  • Antonio Vicente Albanés Membrillo

En 50 años como abogado y árbitro he visto de todo.

Aseguradoras que negaban lo evidente, administraciones que esquivaban su responsabilidad. Conozco bien el miedo por la tardanza de los procesos judiciales, por la inseguridad del resultado y por el coste de la Justicia.

También he visto daños causados por un servicio profesional inadecuado.

Por eso es tan importante una estrategia correcta y una defensa firme, saber cómo piensan los jueces o cómo anticipar cada movimiento de la otra parte, saber cuándo negociar… y cuándo ir hasta el final o cuando un proceso judicial no es viable.

Toda esta experiencia me ha mostrado qué ocurre cuando un cliente tiene a su lado a alguien que conoce el terreno, alguien didáctico y a la vez técnico que sabe anticipar movimientos y no se rinde hasta conseguir el resultado.

Y es que se trata de proteger tu patrimonio, tu reputación, tus intereses, tu tranquilidad.

Cada día que pasas sin una estrategia para tu problema, es un día que te encuentras en desventaja.

No me considero un abogado más.

El compromiso con mi profesión me ha llevado a desempeñar con sumo honor puestos de enorme responsabilidad en la abogacía institucional.

Lo que sí has de saber de mí es que trabajo con reglas claras: análisis exhaustivo de tu encargo, estrategia para ganar y comunicación constante contigo.

Trabajo así porque es algo que no ha pasado ni pasará de moda por mucha tecnología o inteligencias artificiales que lleguen, que aunque acortan el tiempo y permite una inmediatez que antes no se lograba, no conseguirán superar el vínculo de confianza entre abogado y cliente.

Pero además de abogado y árbitro, soy escritor. He publicado una novela y varios ensayos.

Y esa inquietud intelectual para escribir me ha enseñado que, igual que en la literatura, en el Derecho la clave está en comprender la historia completa antes de escribir el final.

Y que cada palabra, en un contrato, en una demanda, en un alegato puede cambiar el desenlace.